Dicen que en los siete días que duró la creación Después de mil maravillasCrear la luna y el solDios, descansó en Sevilla, Y allí nació la canción. Que de todos los colores que le pudo dar al cielo Desde un bermejo muy oscuro, a un punzante marrón Un azulejo morisco, a Él le dio la inspiración. Que en la sombra del naranjo Del jazmín y del limón. Mientras la brisa jugaba con la mejor intención Una lagrima brotaba, y Dios pensó en el Amor. Por eso al cantar Sevilla... Dios enciende sus luceros. Desde su trono suspira... ¡Ole Sevilla! ¡Te quiero!
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